Más allá de la discusión de los ejes principales de la reforma previsional, que hasta ahora sigue entrampada, hay otras materias del proyecto que generan mayor acercamiento entre el Gobierno y la oposición.

Una de ellas se refiere a migrar desde el actual mecanismo de cobro de comisiones sobre flujo (porcentaje del ingreso imponible) a uno sobre el saldo (proporción sobre el monto acumulado del fondo). Dentro del actual proyecto de ley de pensiones presentado por el Gobierno, se plantea hacer este cambio en las comisiones fijas que pagan los afiliados por la administración de sus ahorros obligatorios. «Este tipo de comisión permite una mejor alineación de incentivos entre los gestores y los afiliados y afiliadas, y es una de las metodologías generalmente utilizadas de acuerdo a la experiencia internacional», argumenta el Ejecutivo en su iniciativa. Economistas ven con buenos ojos la idea, pero anticiparon a DF que se deben tomar ciertas precauciones.

La investigadora del Centro de Políticas Públicas de la Facultad de Economía y Gobierno de la USS y exdirectora de estudios de la Subsecretaría de Previsión Social, Karol Fernández, coincide en que «el cambio de comisión por flujo a comisión por saldo acumulado puede ayudar a alinear los incentivos de los administradores de fondos previsionales con los de los afiliados, pues entre mayor sea su rentabilidad y por ende más crezcan los ahorros acumulados, mayor será la comisión que reciben». La directora ejecutiva del Centro de Estudios Financieros del ESE Business School de la Universidad de los Andes, Cecilia Cifuentes, también lo ve positivo «en términos de ser la forma usual de cobro de los gestores de fondos, y además, en términos de generar mayor competencia, ya que es una forma de cobro cuyo porcentaje es relevante para el segmento de mayores ingresos y más informado». Otra ventaja es que «puede favorecer la competencia entre administradores, dado que para el afiliado sería más sencillo comparar la rentabilidad neta de comisiones entre uno y otro administrador», agregó Fernández.

Tomar resguardos. No obstante, ambas advierten que se deben tomar resguardos para que el cambio no genere efectos negativos. Cifuentes recordó que «lo complejo es la transición, ya que el stock actual administrado ya pagó su comisión, por lo que debería diseñarse un mecanismo que evite el doble cobro». Añadió que «técnicamente esto es posible, pero debe hacerse con cuidado para evitar el doble cobro, y al mismo tiempo generar incentivos para que haya gestores disponibles». Fernández detalló que, en caso de que prospere esta iniciativa, «es importante que para los antiguos afiliados la comisión se ajuste según años cotizados (no solo por edad) a fin de evitar pagos dobles de comisión». Manifestó que «la transición para los afiliados antiguos debe ser lenta», mientras que para los nuevos «puede ser inmediata». Además, implicaría hacer modificaciones al proceso de licitación, puesto que al cambiarse a una comisión sobre saldo, no existirían mayores incentivos para quedarse con la cartera de nuevos afiliados, donde se abren alternativas de modelos como, por ejemplo, la licitación por stock.

Fuente: Diario Financiero

Esta entrada fue publicada en Noticias.