La discusión previsional ha estado centrada en dos grandes temas. El primero es cómo mejoramos las pensiones de los actuales pensionados y de los futuros -la piedra angular de cualquier debate sobre seguridad social en Chile y el mundo. La experiencia comparada nos muestra que para mejorar las actuales pensiones debemos entregar mayores recursos a los actuales pensionados, ya sea a los del Pilar Solidario o a los del Pilar contributivo. En tanto, para mejorar las pensiones de las futuras generaciones es necesario hacer ajustes a los parámetros estructurales del sistema para que estos sean coherentes con la realidad de un país que, en el caso de Chile, ha cambiado radicalmente en los últimos 40 años en términos de expectativa de vida, edad de ingreso al mundo laboral, participación femenina, por mencionar sólo algunos. En lo que no hay acuerdo ni fórmula es de dónde deben ser obtenidos los recursos para echar a andar los cambios necesarios.

El segundo tema, es quién debe ser el administrador de los recursos, una dimensión del problema que ha estado basada en slogans e ideologías y donde la eficiencia y el foco en el afiliado han sido los grandes ausentes. La competencia beneficia al sistema, pero también es claro que no mejora las pensiones

En política pública la discusión técnica va de la mano con la ideológica. Sin embargo, la primacía de una sobre la otra puede ser una debilidad para el diseño final de una reforma con impacto ciudadano. Por ejemplo, al hablar del ingreso de un nuevo administrador es clave entender que cualquiera sea éste, público o privado, va a cobrar por la administración de fondos. Por lo tanto, un afiliado al sistema previsional tendrá que pagar una comisión a quién administre el 10% de su ahorro previsional y otra por la administración del 4% extra.

En una reciente encuesta Criteria realizada en tres regiones del sur del país, la expectativa de no pagar una comisión adicional hace que más del 70% de los encuestados prefieren que su 4% sea administrado por su actual AFP. Datos como éste hay que tenerlos en cuenta durante el debate parlamentario, de manera que más que ideologizar el debate busquemos hacer del sistema previsional un sistema menos complejo y que beneficie a los afiliados.

Es de esperar que este paréntesis que ha tenido la discusión sea una instancia para ordenar las prioridades, escuchar los argumentos técnicos, dar a la política el espacio que debe tener y hacerse cargo de la oportunidad que tenemos de mejorar las pensiones de los chilenos. No la dejemos pasar.

Fernando Larraín

Gerente General Asociación de AFP

Fuente: El Mercurio, 15 de mayo 2019