La mayor actividad de los afiliados en la elección de los multifondos donde se gestionan sus ahorros previsionales cambió la composición etaria de los cinco portafolios disponibles.

Las alternativas de inversión de las AFP se realizan a través de los fondos A, B, C, D y E, (de mayor a menor riesgo, en ese orden) que están relacionadas con el horizonte de inversión o cercanía con la edad de retiro legal, esto es, 60 años las mujeres y 65 años los hombres. La regulación del sistema de pensiones chileno establece que si el afiliado no elige uno de los cinco fondos disponibles, a los menores de 35 años se les asigna por defecto el fondo B. Para las personas de entre 36 y 55 años al fondo C; y a quienes están a 10 años de jubilar se los asigna al fondo D.

El efecto de la crisis

Hasta antes de 2008, la inercia de los afiliados provocaba que la mayoría de ellos fuera asignado por defecto a su fondo correspondiente por edad.

Pero tras las fuertes caídas que provocó la crisis financiera global (2008-2009) y las apariciones de recomendaciones de cambios masivos de fondos por asesores no regulados motivaron a las personas a moverse de un fondo a otro. De acuerdo a cifras de la Superintendencia de Pensiones, el 51,4 % de los ahorrantes ha ejercido su derecho a elegir un portafolio.

Pero, según datos de la Asociación de AFP, el 37% de los afiliados está en un multifondo fuera el rango etario que le corresponde, siendo más joven o mayor para la estrategia de inversión definida para el fondo. En el fondo E -para personas cercanas jubilar-, el 78% de los afiliados está fuera del rango de edad para cual fue diseñado el portafolio. El 48% tiene entre 36 y 55 años, y el 30% tiene menos de 35, es decir, deberían estar en el fondo Bo C. En el caso del fondo A, un 63% de sus afiliados pertenece a un rango etario distinto del objetivo del portafolio.

Ventajas y riesgos

El gerente de estudios de la Asociación de AFP, Roberto Fuentes, indicó que “es difícil calificar estas decisiones”, pues están influidas por varios factores, tales como la edad, la tolerancia al riesgo, la existencia de otros ingresos o patrimonios, y el conocimiento del mercado financiero.

“Los más informados pueden tener un perfil riesgo-retorno más a largo plazo, pero también hay afiliados que usan su libertad de elección para evitar fluctuaciones negativas”, explicó.

Según un estudio de la Universidad de los Andes e INCAE Business School tomar decisiones fuera de la estrategia por defecto no necesariamente es incorrecto. “Personas con más conocimiento pueden verse beneficiadas de una mayor oferta de riesgo”, afirma uno de sus autores, José Tomás Pérez.

Para el académico de la Universidad de Chile, José Luis Ruiz, la lógica más activa respecto de los fondos es un arma de doble filo.

En primer término, indica que la alta movilidad de las personas convive con una baja cultura previsional y, en segundo lugar, decisiones de cambio cortoplacistas, han modificado la estrategia de inversión de los fondos, debiendo favorecer la elección de activos líquidos, mermando la rentabilidad de todo el sistema.

Por último señala que “el exceso de libertad de cambio de fondos no ha permitido a los afiliados internalizar sus impactos, en términos de los costos que significa, por ejemplo, salir de una inversión en un fondo extranjero”.

Fuente: Diario Financiero

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