Asociación Gremial de Administradoras de Fondos de Pensiones – AAFP de Chile

La Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones es una organización gremial de carácter privado que reúne a todas las AFP del país.

Columnas y Entrevistas

El reparto: orígenes de su inferioridad

1 marzo, 2015

Durante 2014 surgieron en Chile propuestas para suplementar las pensiones de quienes ya están pensionados. La justicia de esa medida debe ser analizada. En el Chile de 2015, ¿existe pobreza generalizada en la tercera edad, en relación a los trabajadores activos? La evidencia es abrumadora en responder que no. En todas las encuestas CASEN, incluyendo la de 2013, la tasa de pobreza para los trabajadores activos es 60% mayor que la tasa de pobreza para la tercera edad. La Encuesta Financiera de Hogares de 2013 (INE) demuestra que en Chile la tercera edad tiene ingresos familiares per cápita superiores a los hogares sin miembros en tercera edad. Por lo tanto, no hay base justa para redistribuir contra la actual generación joven en Chile.

Entonces, ¿a qué viene el reparto? Muchos países hoy desarrollados instalaron planes de reparto en el pasado. Si bien las razones fueron muchas, existieron algunas de carácter benevolente. En cierto momento, un gran número de personas en tercera edad o cerca de ella, quedó empobrecida en comparación con los trabajadores activos y jóvenes. Esa característica es común a eventos como la migración campo-ciudad, las guerras mundiales y la gran depresión de 1931-39. Frente a situaciones como esas, es y será natural apoyar con subsidios de pensión a las generaciones desafortunadas, por medio de gravar a todos los jóvenes y a las siguientes generaciones.

En ese evento, una opción sería elevar los subsidios fiscales a la tercera edad empobrecida, llamadas pensiones “no contributivas”. Otra sería crear una cotización obligatoria adicional – 4% el sueldo – y destinar el 100% de esos recursos a pagar suplementos de pensión a la tercera edad, sobre la base de una fórmula que pague suplementos mayores a quienes hayan cotizado más tiempo o más dinero (modo “contributivo”). Así surgieron algunos planes contributivos de reparto.

Como referencia, recordemos que en muchos países, el estado ordena contribuciones obligatorias destinadas a fondos de pensiones, cuya tarea es resguardar los recursos y ganar intereses para los trabajadores cotizantes. Estos fondos pagan luego pensiones mayores a quienes hayan cotizado más tiempo o más dinero. Estos planes también tienen modo contributivo, y además son de “capitalización”, porque generan intereses y los capitalizan en beneficio de esos trabajadores.

En cambio, en el reparto, los impuestos o cotizaciones de este mes se destinan íntegramente a pagar las pensiones de quienes ya están pensionados en este mismo mes. Al gastarse de inmediato la recaudación, no hay fondo de pensiones en el reparto, es decir su monto es cero. El respaldo de las pensiones de reparto es otro: una promesa del estado de forzar a los jóvenes del futuro a aportar, sabiendo que no les conviene. No les conviene aunque les prometan pensiones a cambio, porque la ausencia de un fondo de pensiones reduce a cero los ingresos por intereses. En capitalización, los intereses suplementan las pensiones, y por eso éstas son mayores en capitalización, para igual cotización.

El reparto mitiga esta desventaja cuando la masa salarial que cotiza aumenta entre la fecha en que un trabajador aporta y la fecha que extrae recursos. También agudiza esa desventaja cuando la masa salarial que cotiza disminuye entre esas dos fechas. Esa disminución puede ocurrir por caídas de la fertilidad, por emigración, por estancamiento de los salarios, entre otros factores. Los aumentos de masa salarial ocurren cuando se dan los procesos inversos.

Sin embargo, la disminución de la fertilidad ya ocurrida en Chile durante las últimas décadas garantiza que el reparto tendría una rentabilidad negativa en los próximos 50 años. Es decir, hoy la oportunidad es inusualmente mala. En suma, crear hoy un sistema contributivo de reparto no sólo sería injusto, sino perjudicaría doblemente a los actuales jóvenes chilenos.

Salvador Valdés Prieto
Profesor Titular de Economía U. Católica, ex Asesor Senior del Ministro de Hacienda.

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