Asociación Gremial de Administradoras de Fondos de Pensiones – AAFP de Chile

La Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones es una organización gremial de carácter privado que reúne a todas las AFP del país.

El Sistema

El Sistema / Antiguo Sistema

Chile fue el primer país de América Latina que creó un Sistema de Seguridad Social, a comienzos del siglo XX. A lo largo de los años se fueron creando diversos regímenes de pensiones, diferenciados por el tipo de actividad o grupos ocupacionales, con reglas y beneficios distintos.

Es así como llegan a coexistir 52 “Cajas” o Instituciones de Previsión, las que operaban bajo el esquema de reparto. Esto significa que los aportes de los afiliados activos financiaban las pensiones de los pasivos y, por tanto, la subsistencia del sistema estaba supeditada a la relación “trabajador/pensionado” existente en la población en cada momento del tiempo.

Durante los primeros años de existencia del sistema, la proporción de trabajadores fue suficiente para financiar los beneficios de los pensionados. Sin embargo, los cambios demográficos -que fueron reflejando una permanente disminución de la natalidad y un aumento en las expectativas de vida- revirtieron esta relación, provocando un fuerte desfinanciamiento del sistema.

Mientras que en el año 1955 por cada 12,2 trabajadores cotizantes había 1 pensionado, en 1980 por cada 2,5 trabajadores cotizantes había 1 pensionado. Es decir, sólo en 25 años el costo de los trabajadores cotizantes se incrementó casi 5 veces.

Antiguo Sistema de Pensiones Disminución Relación Cotizantes / Pensionados

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Un agravante del problema del financiamiento lo constituyó la fuerte evasión previsional, ya que a trabajadores y empleadores les resultaba más económico hacer imposiciones por el mínimo legal, preocupándose solo de imponer por valores reales los últimos años de la vida activa del trabajador, cuando las imposiciones eran consideradas para la jubilación. Esta situación obligaba al Estado a elevar las imposiciones, lo que, a su vez, incentivaba una mayor evasión previsional y así, sucesivamente.

A lo anterior se agrega que el Estado fue proclive a otorgar beneficios sin el adecuado financiamiento, lo que acentuó el problema reseñado, ocasionando un déficit fiscal creciente, equivalente a un 28% del gasto en la década de 1970 a 1980.

El Antiguo Sistema se caracterizó también por su falta de equidad. Dado que no existía una relación directa entre los aportes de los trabajadores y los beneficios percibidos, se apreciaban notables desigualdades entre los múltiples grupos cubiertos. Esta situación se sustentaba en la facultad del poder político para definir quién se beneficiaba y cuánto, quedando de manifiesto el otorgamiento de mayores concesiones a los grupos que ejercían mayor presión.

En efecto, en el año 1965 (1), los obreros chilenos -que representaban el 70% de los cotizantes y cuyos ingresos eran los más bajos-, percibían, en términos absolutos, pensiones equivalentes a la mitad de lo que obtenían los empleados privados y a 1/4 de lo obtenido por los empleados públicos, los cuales eran grupos de mayores ingresos. Al mismo tiempo, el aporte efectuado por estos trabajadores en el mismo período (2), era equivalente a más del doble del que realizaban los empleados públicos y solo un 10% inferior al de los privados.

Antiguo Sistema de Pensiones: Principales Características

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Desde hacía mucho tiempo en nuestro país se presentaba la necesidad de introducir cambios al sistema de Seguridad Social. Ya en la década de 1960 se elaboraron diversos informes sobre las falencias del antiguo sistema de Seguridad Social Chileno, en los que se proponían cambios profundos. En 1968, el Presidente de la República, Eduardo Frei Montalva, y su Ministro de Hacienda, Andrés Zaldívar Larraín, trataron de reformar el antiguo sistema, enviando un proyecto de ley al Congreso Nacional, el cual finalmente no fue aprobado.

El desfinanciamiento y la inequidad del esquema de reparto dieron origen a una reforma previsional que creo, mediante el D.L. 3.500 de 1980, un nuevo sistema de pensiones basado en la Capitalización Individual y administrado por entidades privadas denominadas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). El Antiguo Sistema continuó funcionando, principalmente a través de un ente único denominado Instituto de Normalización Previsional (INP), hoy Instituto de Previsión Social (IPS), el cual fusionó a las principales Cajas de Previsión.

El Estado se hizo responsable del financiamiento de las cotizaciones pagadas en el Antiguo Sistema por aquellas personas que se cambiaron al Nuevo Sistema. Ello se materializa a través de unos instrumentos financieros denominados Bonos de Reconocimiento, los cuales son representativos de dichos períodos de cotizaciones y que el trabajador hace efectivo al instante de cumplir la edad legal para pensionarse por vejez, al pensionarse por invalidez o fallecer.

El Bono de Reconocimiento se reajusta de acuerdo a la variación de la inflación y devenga un interés del 4% real anual, el cual se capitaliza cada año.

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