La Federación Internacional de Administradoras de Pensiones (FIAP) abordó el impacto de un sistema de reparto en Chile. Con todo, otros expertos plantean matices.

El envejecimiento de la población está en el centro de la discusión de las reformas previsionales, donde los distintos países debaten acerca de las fórmulas para perfeccionar sus sistemas con un único objetivo: entregar mejores pensiones.

De hecho, en Chile el debate se ha centrado en modificaciones al sistema actual de cotización individual y aumentar la cotización en 6% de aporte patronal que esté bajo una modalidad de reparto, complementaria al sistema actual. Un estudio de la Federa Internacional de Administradoras de Pensiones (FIAP) abordó las diferencias entre ambos modelos y lo que implica dado el progresivo envejecimiento de la población.

En el documento “Impacto de los cambios demográficos sobre los sistemas de pensiones de reparto”, se detalla que el envejecimiento en Latinoamérica generaría una caída de 52% en el monto de las pensiones de un sistema de reparto, mientras que en el caso del sistema de ahorro individual provocaría una caída de 24%. “Es decir, el impacto de la demografía sobre el nivel de los beneficios en un sistema de reparto es más del doble que en un sistema de capitalización individual en América Latina”, sostiene. ¿Cuál es el escenario para Chile Según FIAP en Chile?, actualmente existen 4,3 personas de entre 25 y 64 años por cada persona de 65 años o más. Con esto, Chile es el segundo país más envejecido de América Latina, detrás de Uruguay.

Si el actual sistema chileno de pensiones fuera de reparto, para mantenerlo en equilibrio otorgando una tasa de reemplazo del 70% del salario promedio vigente en 2022, la tasa de cotización debería ser del 16%. Para el año 2050 sería necesario subir la tasa de cotización a 36% y en el 2100 a 60%. Asimismo, en la proyección del tema de capitalización individual, la caída de la tasa de reemplazo por efectos demográficos (mayor expectativa de vida al jubilar) sería de 24% en Latinoamérica y de 23% en el caso de Chile en el período 2020-2050.

Por otro lado, en el sistema de reparto, el impacto negativo en la tasa de reemplazo por factores demográficos (mayor expectativa de vida y menor tasa de fecundidad) sería más del doble, llegando a 52% en Latinoamérica y a 54% en Chile en el mismo periodo.

Con respecto al actual sistema de ahorro individual (cotización del 10% del salario), la pensión autofinanciada recibida por hombres es de 66,7 % y por mujeres de 55,5 % respecto a las rentas promedio imponibles de los últimos 10 años de aportes para personas que cotizaron entre 35 y 40 años, según lo informado en noviembre de 2021 por la Superintendencia de Pensiones.
De aumentar en 6 puntos porcentuales la tasa de cotización destinada a un sistema de reparto permitiría incrementar la tasa de reemplazo en 26 puntos porcentuales del salario vigente en el año 2022 (llegaría a 92,7% en hombres y 81,5% en mujeres), pero esta cifra caería a 12 en el 2050 y a 7 en el 2100, suponiendo que todas las personas en edad de jubilación reciben una pensión y que todas las personas en edad de trabajar cotizan.

Matices

Sin embargo, también hay matices. Según el experto en pensiones y experto en derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Católica (PUC), Hugo Cifuentes, “el tema del envejecimiento afecta tanto un sistema de reparto pero también a uno de capitalización” agregando que en este último sistema “cuando tiene un sistema que dice que la se pensiona a los 60 años y tiene una expectativa de vida hasta los 91 años con una cotización ese mecanismo falla también igual que un sistema de reparto, porque los dos van a entregar malas pensiones”.

Dicho lo anterior, el académico asevera que una combinación de ambos diseños es lo más acertado, incluyendo un mecanismo que vaya ajustando el nivel de cotización en el tiempo “que no dependa del trámite legislativo”.

Fuente: El Mercurio

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