La idea ya ha sido socializada con las autoridades y se trabaja en el diseño de la gobernanza, si será a través de una o varias Administradoras Generales de Fondos (AGF) y en los ajustes regulatorios.

Intensas son las gestiones para la conformación del fondo por US$ 1.000 millones anunciado por la Asociación de AFP para inyectar dinero a las pymes con garantía estatal, idea que, según conocedores de las tratativas, se ha socializado con las autoridades de Hacienda y Economía, más la Superintendencia de Pensiones, y que está en evaluación. En este momento, el análisis está concentrado en la gobernanza del fondo, cómo se va a administrar —si es a través de una o varias Administradoras Generales de Fondos— y cuáles son las vías a través de las cuales se va a instrumentalizar la ayuda.

Según el presidente de la Multigremial de Emprendedores, Juan Pablo Swett, que ha participado en las conversaciones ‘tenemos que ver cómo se estructura el fondo, cuál va a ser el análisis de riesgo, además de ver quiénes más pueden participar y cómo se va a manejar en términos de colocaciones, cómo se financia y a quiénes’, mediante instituciones que podrían ser BancoEstado o las fintech y el factoring. Esto, además de ‘ver si se pueden aprovechar instancias que ya existen como Fogape y Fogain, que ofrecen garantías sobre el capital de los créditos, para resguardar los ahorros de los aportantes’, dice. Pero ese no es el único análisis. Un conocedor del proceso explica que se requerirían dos cambios regulatorios para funcionamiento del fondo.

El primero es que, para efectos de los límites de inversión que tienen las AFP, se considere a la deuda privada como una inversión en la categoría de renta fija nacional y no activo alternativo, como ocurre actualmente y cuyo margen es mucho más acotado. El segundo cambio es permitir a las AFP invertir de manera indirecta en instrumentos como pagarés, contratos de crédito y facturas, entre otros. Un tema no menor es el contexto. Otra fuente advierte que es fundamental la voluntad política, puesto que si no existe la garantía estatal, ‘las tasas de oferta de los créditos del fondo podrían no ser competitivas frente a otros actores de la industria’, señalan.

Visión de los expertos

Según el exministro de Hacienda Rodrigo Valdés, ‘la idea es utilizar los fondos de pensiones para que ayuden a mejorar el canal de crédito en Chile’, pero que ‘necesitan garantías porque no pueden absorber todo el riesgo de crédito, pero sí pueden aportar fondos’. Desde esa perspectiva, respalda la idea, ya que ‘pueden jugar un rol clave para que el sistema de crédito no bancario pueda funcionar mejor en este momento’.

Por su parte, el exsuperintendente de AFP Alejandro Ferreiro explicó que ‘es una propuesta interesante en términos de política pública para evitar el ‘infarto’ en que están muchas pymes, en la medida que alinee las expectativas de rentabilidad con el riesgo que asume el inversionista que se exige a los fondos de pensiones’. Una mirada con matices planteó Axel Christensen, director de estrategia de Black Rock, que evaluó positivamente la creación del fondo, aunque también advirtió de las dificultades.

En primer lugar, la infraestructura de gestión, e igualmente importante, que ‘muchas pequeñas empresas no tienen información contable auditada que pueda ser revisada apropiadamente por un inversionista’, detalló. Por su parte, el experto de la PUC Salvador Valdés desechó la idea. A su juicio, ‘el Gobierno ya amplió las garantías del Fogape y de Corfo para créditos a la pyme, por lo que no está ahí la urgencia’ y que ‘hoy son las garantías las que faltan, no son los recursos de los fondos de pensiones o de otros inversionistas’.

El Mercurio
3 de abril, 2020