La categoría ocupacional en la que más se propicia la informalidad es en los trabajadores por cuenta propia, donde el 68,5% es informal.

Santiago, 5 de febrero de 2024.

En el marco de la discusión de la Reforma Previsional, un análisis realizado por el Observatorio Perspectivas dio cuenta de los impactos de la informalidad laboral en el país, y sus efectos en los niveles de ahorro que puedan alcanzar las personas para enfrentar la vejez.

En primer lugar, el informe expone que en Chile existe un 27,5% de informalidad laboral, correspondiente a 2.539.278 personas con ocupación informal, que en el caso de las mujeres alcanza un 29,2% y en los hombres un 26,2%.

“No se puede ser indiferente ante una tasa de informalidad que supera el 27% con lo que supone de desprotección frente a la enfermedad o el desempleo. Si el mundo desarrollado logra tasas mucho menores, quiere decir que existe un camino posible”, asegura Gabriel Cestau, director de Observatorio Perspectivas.

La categoría ocupacional en la que más se propicia la informalidad es en los trabajadores por cuenta propia, donde el 68,5% es informal, con un desglose más desfavorable para las mujeres, quienes exhiben un 70,1% de informalidad en cuenta propia, versus un 67,3% los hombres. De acuerdo al análisis, esto se debe fundamentalmente porque no existen incentivos claros a la formalización y, además, porque hacerlo es difícil.

Por otra parte, al agrupar por tramo etario se observa que la tasa de ocupación por cuenta propia es creciente con la edad, esto debido a que el mercado laboral “expulsa” a los mayores y esto implica que quedan expuestos a mayores incertidumbres y menores niveles de protección justo cuando más los requieren.

La informalidad está íntimamente vinculada al derecho de cotizar para seguridad social, entre ellos el ahorro previsional. Es por ello que los ocupados que no están cotizando activamente se encuentran hoy formando lagunas previsionales, que son dañinas para el futuro, pues, por ejemplo, no cotizar entre los 25 y los 29 años, genera una pensión 25% menor.

“Existe una porción significativa de los trabajadores que no ahorran para su vejez: los jóvenes y los ancianos. Los esfuerzos de formalización se deben concentrar en los más jóvenes porque es allí donde se produce más daño a la pensión”, señala Gabriel Cestau, director de Observatorio Perspectivas.

Por otra parte, el informe da cuenta también de la participación laboral femenina. Por ejemplo, se observa que la mayor desocupación en el grupo de 40-44 años en comparación al tramo de 35-39 años se debe principalmente al mayor número de personas buscando empleo por primera vez (casi 3 mil personas más), donde la mayoría son mujeres, debido a que típicamente estuvieron inactivas por labores de cuidados.

“Para evitar una inserción tardía de las mujeres en el mundo del trabajo se debe avanzar en políticas de conciliación familiar y corresponsabilidad. Sin ellas, jamás podremos ser un país desarrollado”, indica Cestau.

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