«El sistema previsional puede y debe ser mejorado. Tal como lo hemos hecho en todas las discusiones previsionales durante las últimas décadas, hoy también nos ponemos a disposición para lograr un buen diseño del sistema».

 

El gobierno comenzó hace un mes el proceso de Diálogos Sociales en materia de pensiones con el fin de oír las propuestas de diversos actores en el marco de la reforma previsional que presentará al Congreso, cuyos principios fueron definidos durante la pasada campaña presidencial. De manera paralela, estudios de opinión recientes continúan demostrando que las personas quieren que el nuevo sistema previsional respete la propiedad individual de los fondos, así como que haya libertad a la hora de elegir quién debe administrarlos.

Como un actor más del sistema previsional, las administradoras de fondos de pensiones, agrupadas en la Asociación de AFP, hemos seguido con atención las distintas señales que ha levantado la ciudadanía sobre estas y otras materias. Fue así que, en el marco de los mencionados encuentros, presentamos al Gobierno una serie de propuestas que apuntan a mejorar efectivamente las pensiones de los trabajadores y trabajadoras del país.

Dentro de esas iniciativas definimos siete temáticas que la reforma de pensiones no debería dejar fuera. La principal de ellas busca resolver la densidad de cotizaciones, un pilar estructural que afecta directamente la construcción de pensiones y que, debido a su complejidad, suele quedar fuera de la mayoría de las propuestas discutidas en el Congreso.

Para lograr cambios efectivos, es fundamental incorporar la cotización obligatoria de todos quienes reciben ingresos, independientes, dependientes o a honorarios. Para avanzar en ello y, en la medida que los ahorros sigan perteneciendo a cada trabajador, nos parece que la cotización a través del consumo (destinando a ello una parte del IVA) es una buena alternativa.

También proponemos entregar un bono al momento del nacimiento, que sea mayor en el caso de las mujeres, de manera que el ahorro de cada persona no sólo comience desde antes de lo que sucede hoy, sino que gracias a la rentabilidad generada por las inversiones previsionales dicho ahorro crezca de manera significativa en el largo plazo.

El impacto de una medida con esas características es innegable. Una niña o niño a la que se le deposite al menos 1 millón de pesos al momento de nacer podría acumular hasta 24 millones en 65 años, considerando una rentabilidad real promedio del 5%.

Además de aumentar el tope imponible y disminuir las lagunas previsionales, este tipo de medidas mejoraría de manera real y sostenible las actuales y futuras pensiones.

El sistema previsional puede y debe ser mejorado. Tal como lo hemos hecho en todas las discusiones previsionales durante las últimas décadas, hoy también nos ponemos a disposición para lograr un buen diseño del sistema, el cual, además de ser sostenible en el tiempo, debe resguardar la propiedad y la libertad de elección de los trabajadores de nuestro país.

Fuente: La Tercera