La exministra del Trabajo y Previsión Social espera que, a partir de hoy, el diálogo permita sentar las bases de un nuevo texto constitucional, donde el componente técnico predomine.

Cerro Navia fue la comuna que cobijó a la exministra del Trabajo y Previsión Social del gobierno de Piñera II, María José Zaldívar, quien este domingo fue apoderada de mesa por una de las agrupaciones del Rechazo.

“El resultado de la votación me parece una enorme farra. El 80% de los chilenos queríamos tener una nueva Constitución, hecha por la ciudadanía, y, nos farreamos la oportunidad. Vamos a tener que seguir por este camino que podría haber terminado ayer si hubiésemos tenido un buen texto para aprobar”, dijo la exministra a DF.

“La gente quiere un sistema con mejores pensiones, quiere más solidaridad. Pero también, uno de los temas que fue súper importante fueron los incentivos, esto es, que ‘me reconocieran mis derechos y mis aportes’. Eso fue clave en la campaña”.

– Considerando que el Gobierno tiene en discusión legislativa la reforma tributaria y pronto enviará la reforma de pensiones, ¿en qué pie quedarán estas iniciativas dado este resultado?

– Son dos iniciativas súper importantes y que son necesarias para poder construir el Chile más justo y solidario que todos queremos.

Ahora, hay que revisarlas a la luz de los resultados para ver si estaban en línea y en la orientación que realmente está esperando la gente.Tendremos que hacer una revisión de exactamente cuál es el objetivo al que uno quiere llegar y si el camino que se está proponiendo es el más acertado.

Reforma previsional

– ¿El margen obtenido por la opción Rechazo, que se impuso en el plebiscito por amplia mayoría, implicará concesiones por parte del Ejecutivo en sus reformas?

– La ciudadanía fue súper clara en decir que el modelo que se presentó de reforma de Constitución no es el que quiere. Las personas quieren una reforma, pero distinta.

En el tema de seguridad social, la gente quiere un sistema con mejores pensiones y quiere más solidaridad. Pero también, uno de los temas que fue súper importante fueron los incentivos, esto es, que “me reconocieran mis derechos y mis aportes”. Eso fue clave en la campaña.

Entonces, claramente tendremos que revisar si lo que se está proponiendo responde a ese anhelo tan sentido de las personas que es mejores pensiones.

– ¿Debería cambiar el eje de la reforma de pensiones tras el plebiscito de ayer?

– Siempre he creído que una reforma, para que realmente pueda mejorar las pensiones, tiene que tener un componente técnico súper presente y pueda responder a las necesidades de las personas, esto es, aumentar el monto de las pensiones, haciéndola sostenible en el tiempo.

Entonces, claramente tendremos que revisar los paradigmas que hoy se habían establecido como verdades y ver si están respondiendo a lo que realmente las personas quieren. Al mismo tiempo, hay que ofrecer una solución que sea técnicamente viable, asumiendo los costos que eso significa, porque o si no jamás vamos a tener una reforma al sistema de pensiones.

Muchas personas estaban poniéndole voz a la ciudadanía diciendo que la gente quería determinada cosa y eso no fue efectivo porque la gente quiere otra cosa.

Ahora, hay que tener la humildad para entender que lo que yo suponía que el otro quería, estaba equivocado.

– ¿Qué debiera ocurrir a nivel político?

– Debiéramos volver a sentarnos a conversar. Los acuerdos, un tema que se demonizó, porque se dijo que era una “transaca o cocina”, es la única manera de poder avanzar realmente y poder construir un relato común.

No podemos seguir pensando en que hay personas que tienen la verdad absoluta. Hagamos algo bien hecho en que todos tengamos voz, pero en que no haya ninguno que se sienta con el derecho de aplastar al otro circunstancialmente.

Lineamientos del sistema

– ¿Fue correcto que el Gobierno haya aplazado la entrega de los lineamientos de la reforma para después del plebiscito?

– No. Contrariamente a lo que los exconvencionales pudiesen creer que hicieron, el artículo Nº 45 no innovaba muy significativamente en el fondo de cómo está consagrada la protección a la seguridad social en la Constitución.

Por ejemplo, el haber señalado expresamente algunos de los principios de la seguridad social está lejos de ser un avance, y es más bien un peligroso retroceso. Hasta ahora cuando se habla de seguridad social, todos los principios se entienden invocados porque son inherentes.

No es necesario decir el León de cuatro patas, con cola y melena, porque todos entendemos que es así sin necesidad de especificarlo. Pero cuando dejo alguno de estos principios o atributos fuera, debo necesariamente entender que el exconstituyente no quiso que se le diera protección. Y se dejó fuera un principio de gravitante importancia hoy, como es el de la internacionalidad.

¿Esto quiere decir que a todos los migrantes que trabajen en Chile por un tiempo no le reconocerá los derechos adquiridos a la seguridad social cuando vuelvan a sus países, si es que no existe un convenio internacional que lo consagre? Solo como referencia, no tenemos instrumentos de este tipo con Haití, Venezuela ni Nicaragua.

Las principales y reales modificaciones fueron solo de forma: quitar la iniciativa exclusiva del Presidente y limitar a mayoría simple sus modificaciones.

Fuente : Diario Financiero

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