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Febrero 16, 2026
Avanza la integración femenina al trabajo formal y al sistema previsional en la última década
En diez años, más de medio millón de mujeres comenzaron a cotizar para su pensión y la brecha con los hombres se redujo de 29,5% a 21,4%. Sin embargo, 1,1 millones aún trabajan en la informalidad y la diferencia en pensiones alcanza el 39,2%.
Cuando se mira la última década, hay una señal clara: hoy más mujeres están trabajando y cotizando que hace diez años. Así lo revela el Informe Previsional Económico N° 133 de la Asociación de AFP. Puede parecer un dato más, pero detrás de esa cifra hay miles de historias de esfuerzo, independencia y planificación del futuro.
En 2014 eran 2,1 millones las mujeres que cotizaban para su pensión. Diez años después, en 2024, esa cifra llegó a 2,6 millones. Es decir, medio millón más de mujeres comenzaron a construir su ahorro previsional de manera formal. Al mismo tiempo, la brecha en el número de cotizantes respecto de los hombres se redujo de 29,5% a 21,4%, lo que muestra una incorporación cada vez mayor al empleo formal.
Cotizar no es solo un trámite mensual, es una herramienta de protección. Significa estar cubierta frente a enfermedades, accidentes y, más adelante, contar con ingresos en la etapa de jubilación. Cada mes cotizado suma, y la constancia termina marcando diferencias importantes en el monto final de la pensión.
Por otro lado, en el mercado laboral también se observa una evolución optimista. En la última década, la participación femenina pasó de 50,5% a 52,1%. Aunque el golpe de la pandemia fue fuerte en 2020, la recuperación permitió retomar el crecimiento. Hoy son millones las mujeres que sostienen hogares, emprenden, trabajan dependientes o independientes y aportan activamente a la economía.
En materia de ingresos, la distancia con los hombres se ha ido acortando con el tiempo. La brecha salarial bajó desde 16,9% a 12,5% en diez años. Sin embargo, todavía existen diferencias que se explican por múltiples factores, como interrupciones laborales, mayor presencia en empleos parciales o en sectores históricamente peor remunerados.
Esa realidad impacta directamente en las pensiones. Durante 2024, las jubilaciones otorgadas a mujeres crecieron con fuerza y hoy representan cerca del 47% del total de pensiones por vejez. Es una señal de mayor presencia femenina también en esta etapa de la vida. Sin embargo, el monto promedio de las pensiones sigue mostrando diferencias importantes respecto de los hombres, con una brecha cercana al 39%.
A esto se suma un desafío relevante: 1,1 millones de mujeres aún trabajan en la informalidad. Cuando no hay contrato ni cotizaciones, no solo se pierde estabilidad en el presente, sino también ahorro para el futuro. La informalidad significa menos protección social y menos respaldo al momento de jubilar.
Por eso, más allá de las cifras, el mensaje es claro. En una década ha habido avances reales: más mujeres participan del mercado laboral y más están cotizando que antes. Pero consolidar ese progreso requiere continuidad, estabilidad laboral y constancia en las cotizaciones. Cada mes cuenta.
Hoy las mujeres cuentan con mayor presencia en el trabajo formal y en el sistema previsional que hace diez años, sin embargo, el desafío ahora es seguir fortaleciendo esa trayectoria, para que el esfuerzo se traduzca en tranquilidad y seguridad del mañana.