El economista criticó que la idea es ineficiente y costosa. Aseguró que si en el futuro el Gobierno licitara la recaudación del sistema, ganaría Previred.

El economista Patricio Arrau fue asesor del Ministerio de Hacienda en tiempos en que el mercado de las AFP sumaba más de 20 actores, por lo que conoce de sobra su evolución.

Uno de sus temas de análisis es la separación de la administración de cuentas en el sistema previsional. Precisamente este tema fue parte de la discusión pública la semana pasada luego de que el ministro de Hacienda, Mario Marcel, pusiera como ejemplo el sistema previsional uruguayo, que cuenta con un ente público de recaudación centralizada de los ahorros.

Arrau, quien preside la consultora Gerens, no duda en sentenciar que la idea podría convertirse en “un verdadero Transantiago”, debido al enorme riesgo de administración digital de las 12 millones de cuentas de afiliados que manejan hoy las AFP.

“No tomemos un modelo a mitad de camino, la parte que solamente nos conviene o la que queremos ver y sin hacer el análisis completo” o “vamos a terminar con un conflicto grande y no terminará con un sistema bueno para Chile”, advirtió.

Arrau aseguró que “la administración centralizada es mala y está motivada por razones políticas, por lo tanto, va a ser un elemento de entrampamiento enorme en el Congreso”.

“Están tratando de encontrar un sistema que dé mejores pensiones, siempre que se eliminen las AFP”, dijo.

¿No es posible hacer más eficiente la recaudación con un ente estatal?

– Categóricamente no. Tenemos una recaudación centralizada en Previred, que es eficiente. Si un ente estatal quiere hacerlo, tendría que expropiarla o llamar a licitación y (Previred) se la ganará siempre, porque tiene optimizada la función. No es posible eficientar más. Entonces, la idea de que el Estado recaude porque lo va a hacer mejor o será más barato, no es así.

¿Hay economías de escala en la gestión estatal?

– Hace 20 años habría apoyado esto, cuando la única tecnología de captación y relación comercial era la presencial. Pero hoy, con las nuevas tecnologías, te demoras un minuto en abrir una cuenta desde el celular en forma digital. Estamos hablando de la sucursal en el teléfono y ahí tienes costos fijos de poca fricción para entrar y desafiar al que tiene hartas cuentas y ofrecer mejores servicios.

¿Cuándo van a demostrar que esas economías de escala se pueden transformar en mejores pensiones? Mis colegas del Gobierno saben que por el lado de la administración de cuentas no hay demasiado. La idea que tienen es eliminar a los vendedores porque creen que el gasto comercial es lo caro.

¿No es así?

– Si vas a centralizar las cuentas y dejar que todos los proveedores de fondos de inversión compitan entre sí, ¿estos no van a desarrollar su fuerza de venta para capturar afiliados para su fondo? Claro, el ente centralizado de migración de cuentas no tiene un rol de marketing y no va a tener vendedores, pero los fondos que van a competir, sí. Un gran problema de esta separación es que va a haber una duplicación de comisiones.

Prejuicio

– Pero el Gobierno busca darle un mayor rol al Estado y sacar del centro a las AFP.

– Hay un prejuicio muy grande contra el sector privado, de que estaría lleno conflictos de interés en contra del afiliado. Eso no es así. Un buen sistema, bien regulado, hace que ganes en eficiencia de costos con los privados.

El segundo tema en la propuesta del Gobierno es quitarle la elección a la gente, porque “no sabe elegir”. Lo que lo que le encantaría a muchos sectores de este Gobierno es decir, “se acabó la elección, pásenme toda su platita, la ahorramos colectivamente, si quiere ponemos componentes de reparto, pero lo vemos a los 65 años, cuando se jubile y no tiene más que decir”.

¿Es eso o más bien acotar los riesgos de las personas al tomar esas decisiones?

– Obviamente tienes que poner una regulación que limite los riesgos y, por cierto, no queremos que la gente que está muy cercana a la edad de jubilar tenga la plata en un fondo riesgoso. Pero la verdad es que no solamente quieren evitar los riesgos, también elegir por la gente.

La administración de cuentas tiene que ver con eso, con que no quieren que la gente tenga que andarse moviendo. Quitemos a la AFP la función esencial de adherir y fidelizar a la gente. Ahí hay una decisión política que se apoya en aspectos técnicos que no son verdaderos.

La pérdida de fidelidad a las AFP ¿no explica estos cambios?

– La respuesta está en las encuestas. Un número importante de afiliados dice “yo no quiero una institución estatal, no confío en el Estado, quiero que los privados administren mi fondo”. Mucha gente también dice “no quiero que los privados administren mi ahorro, quiero que lo administre el Estado”. Por eso tiene que haber libre elección y no solamente de gestores, porque eso también va a ser otro invento a la “chilensis” que nos va a meter en muchos años de transición costosa.

Fuente: DF

 

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