Llevamos 4 años hablando sobre la reforma a la ley del sistema previsional que aún no se legisla. Es más, hemos sido testigos de semanas de conversaciones y debates sobre la posibilidad de retirar fondos previsionales anticipadamente. Si bien éste es un tema de interés para las personas y difícil de analizar de forma agregada, necesitamos mantener el foco en la discusión del actual proyecto y lograr mejores pensiones para los chilenos.

Las políticas públicas trascienden las realidades particulares y buscan maximizar el bienestar general respecto de un objetivo. Tomar decisiones en materias de ahorro previsional no es una excepción. La actual reforma debe basarse en análisis que permitan definir los incentivos correctos.

Sobre la suficiencia o no de aumentar al 14% las cotizaciones previsionales, no debemos olvidar que el aumento de este monto, nunca será suficiente si existen personas que no cotizan o que tienen numerosos periodos sin cotizar. Este aspecto no se incorpora en el actual proyecto de ley. Sin embargo, la realidad de nuestro país, en que existen más de 3 millones de trabajadores sin cotizar, evidencia la urgencia de abordar este tema.

Tampoco hay una decisión sobre la edad de jubilación. Los países como Chile, en que la composición demográfica muestra un acelerado envejecimiento, han decidido postergar la edad de jubilación, acorde a las mayores expectativas de vida que existen en la actualidad. Cuando se creó el sistema, la esperanza de vida era de aproximadamente 68 años, hoy es de casi 80. Este es un desafío que requiere abordarse desde diferentes perspectivas, tales como la cultural, donde la imagen prototipada de inactividad en los mayores debe cambiar; y la del mercado laboral; que se necesita entregue nuevas ofertas adecuadas a la particularidad de la tercera edad, en su valor y necesidades (como podría ser mayores niveles de flexibilidad).

Respecto de los nuevos agentes de inversión, la figura del órgano estatal, el uso compartido de sucursales y el pago de doble comisión, entre otros, agregan mayores niveles de complejidad al sistema, el que ya resulta difícil de comprender para la gran mayoría de las personas. Es clave que el actual debate legislativo privilegie una estructura simple que incentive a los trabajadores a tomar opciones sobre su ahorro previsional.

Los plazos se acortan y mejorar las pensiones de hoy y del futuro es una tarea que no debe tardar. Es urgente una discusión parlamentaria fructífera, y además debemos ampliar las responsabilidades sobre el buen funcionamiento del sistema, donde el Estado, las personas y la empresa (empleadores) tengan un aporte concreto en la construcción de pensión de los trabajadores.

Fernando Larraín

Gerente General Asociación de AFP

El Mercurio, 18 de octubre