Asociación Gremial de Administradoras de Fondos de Pensiones – AAFP de Chile

La Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones es una organización gremial de carácter privado que reúne a todas las AFP del país.

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Sobre la Previsión: Legitimidad versus Popularidad

9 julio, 2018

Andrés Santa Cruz, presidente de la AAFP.

Vivimos en una época de cambios: la globalización del mercado, la explosión de las tecnologías, el surgimiento de una sociedad mucho más horizontal y a la vez polarizada han significado una transformación que ha expuesto a la crítica muchas de nuestras convicciones más profundas relativas al funcionamiento del orden social. Entre estos cambios está la llamada crisis de las instituciones, que es también una crisis de la racionalidad. Así, la cordura de argumentos objetivos muchas veces es reemplazada por los que gritan más fuerte.

Los últimos años han estado marcados por discursos antagónicos que, desde fuera de la racionalidad y de los datos, cuestionan instituciones y plantean opciones simplistas que nos conducirían a objetivos que algunos “sienten” como justos, sin considerar su viabilidad y menos aún su sostenibilidad y, lo más importante, si es lo que de verdad piensa y quiere la ciudadanía. El ataque visceral al sistema de pensiones, plagado de frases como “ni un peso más a las AFP”, es un buen ejemplo de esto.

El debate, que en ocasiones cae en argumentaciones populistas, nos ha llevado a verdaderas oleadas de percepción negativa y de expansión de las llamadas demandas ciudadanas, cuya consecuencia más inmediata ha sido el desconcierto de la élite, particularmente a nivel político y empresarial. Ha ganado terreno la idea de que no se puede sostener aquello que es aparentemente impopular, que para salvar las instituciones hay que entrar en una lógica transaccional, en que las propias convicciones o, peor aún, los hechos, deben ceder frente a las percepciones, los gritos y a quienes se erigen en la voz de la ciudadanía, pues solo así se podría descomprimir la tensión generada por este aparente descontento. A partir de allí, a veces hemos dado un paso más, revistiendo dichas concesiones bajo el manto solemne del objetivo de recuperar la legitimidad supuestamente perdida.

Se escucha con frecuencia que el sistema de AFP ha perdido legitimidad, que la única manera de salvarlo es recuperándolo y, para ello, es necesario que pierdan algo, ya que sería imposible aprobar una reforma que no se haga cargo del eventual sentimiento de la gente.

Esta manera de razonar o, peor aún, de legislar, confunde cuestiones que son esenciales para que una sociedad tenga estabilidad y pueda progresar. Legitimidad y popularidad son dos conceptos muy diferentes: el primero se relaciona con la armonía que debe existir entre la inspiración y el mandato público, con los resultados efectivamente obtenidos. La legitimidad no se pierde ni se gana solo en el plano de las emociones, como se ha tendido a creer en el último tiempo, sino también en el de la racionalidad y, por ello, es una cualidad que debe mirarse más allá de los vaivenes de la opinión pública.

La popularidad, en cambio, es cambiante con el estado de ánimo. Los gobiernos bajan y suben en su aprobación, pero no es más legítimo un gobierno, parlamento o partidos políticos con 60% de apoyo que con 20. Si no mantenemos este principio, entregándole exclusivamente a las encuestas, las redes sociales y los opinólogos la capacidad de dirimir el legítimo ejercicio de las potestades públicas, a corto andar será el propio sistema político el que sufrirá en carne propia los efectos de su renuncia a gobernar, en el sentido más propio de esta expresión.

Las AFP hemos sufrido una crítica inmisericorde y quizás nos faltó adecuarnos a tiempo a los cambios que hemos experimentado en Chile. Producto de ello, es verdad que se cuenta con baja popularidad, pero las AFP tienen toda la legitimidad ganada en casi cuatro décadas de administración eficiente, segura y transparente de los fondos de los trabajadores. Por supuesto que es necesario realizar ajustes, considerando que el sistema fue diseñado hace más de 35 años con parámetros que han cambiado. Pero para que todos los chilenos puedan tener una vejez digna, las AFP han jugado y seguirán jugando su legítimo rol de cuidar y hacer crecer los ahorros de los trabajadores para entregárselos a cada uno de ellos al momento de pensionarse.

No existe razón alguna para que las AFP no participemos del debate que les atañe, para plantear propuestas y para demandar una reforma cuyo eje central sean mejores pensiones para todos y cada uno de los chilenos. Es más, en la capacidad para cumplir responsable y exitosamente la misión que se les ha encomendado, sin doblegarse a la impopularidad, está su mayor fuente de legitimidad. Bueno es que todos lo recordemos.


Fuente: El Mercurio
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