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Abril 6, 2026

Informalidad laboral femenina llega a 44,4% en jóvenes

Aunque el indicador general casi no varía desde 2022, la informalidad aumenta con fuerza en menores de 24 años y también crece en mayores de 50, en un contexto donde más de 1,2 millones de mujeres trabajan fuera de la formalidad.

La informalidad laboral femenina se ha mantenido casi sin cambios en cuatro años, pasando de 28,2% en 2022 a 28% en 2026. Sin embargo, al analizar por grupos, la realidad cambia. En mujeres de hasta 24 años, la tasa llega a 44,4%, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas recogidos por El Mercurio, en un contexto en que más de 1,2 millones de mujeres trabajan de forma informal.

El incremento no se limita a las más jóvenes. Entre las mujeres mayores de 50 años, la informalidad también aumentó, pasando de 34% a casi 37% en el mismo período. En paralelo, la tasa masculina cayó de 27,5% a 25,5%, lo que amplía la brecha de género en el acceso a empleos formales.

Una de las claves está en la alta participación femenina en empleos de jornada parcial. Más de la mitad de las mujeres asalariadas del sector privado que trabajan bajo esta modalidad se encuentra en la informalidad, con un 50,4%, mientras que entre quienes tienen jornada completa la cifra baja a 9,8%. Esta diferencia evidencia que la flexibilidad laboral muchas veces se asocia a una menor protección.

El rol de los cuidados sigue siendo determinante. Aunque la informalidad suele aumentar tras la maternidad, hay matices. Entre mujeres que viven con niños menores de cinco años, la tasa bajó de 30% a 27,4%. Aun así, especialistas advierten que muchas optan por empleos informales o independientes, ya que permiten compatibilizar horarios, lo que a su vez limita el acceso a trabajos formales.

A este escenario se suman factores del mercado laboral. La destrucción de alrededor de 155 mil empleos en micro, pequeñas y medianas empresas, junto con el aumento de los costos laborales, ha incentivado la contratación informal en algunos sectores, especialmente donde la fiscalización es más débil. Este contexto afecta con mayor fuerza a mujeres jóvenes que buscan su primera oportunidad laboral.

Las consecuencias se proyectan en el largo plazo, ya que la brecha salarial de 12,2% entre hombres y mujeres se amplifica a más de 40% en pensiones, debido a menores ingresos, menos años de cotización y trayectorias laborales interrumpidas. Frente a esto, expertos plantean la necesidad de fortalecer la red de cuidados, ampliar la cobertura de salas cuna y generar condiciones que faciliten una mayor inserción en empleos formales.

Fuente: El Mercurio