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Abril 14, 2026

Mejoras previsionales contrastan con la generación de empleo: la formalidad previsional alcanza su mejor nivel desde 2023, pero el empleo crece apenas un 1% con alta incidencia informal.

Mientras la formalidad previsional alcanza sus mejores niveles en tres años —40,7% en mujeres y 53,6% en hombres—, la creación de empleo muestra su menor dinamismo desde mediados de 2025. En el último trimestre, el empleo creció solo 1% anual (cerca de 98 mil nuevos puestos). Los resultados muestran que el 73,5% de estos empleos corresponde a ocupaciones informales y que aún faltan 176 mil empleos para alcanzar la tasa de ocupación prepandemia.

Santiago, abril 2026 — La edición de marzo del Barómetro Laboral y Previsional (BLYP), elaborado por el Centro de Investigación de Empresa y Sociedad (CIES) de la Universidad del Desarrollo y la Asociación de AFP, muestra un panorama mixto: mientras los indicadores previsionales registran avances, el mercado laboral exhibe un débil desempeño, con un crecimiento del empleo en su nivel más bajo en siete meses y una alta presencia de informalidad.

En materia previsional, la formalidad alcanzó 40,7% en mujeres y 53,6% en hombres, sus mejores niveles desde mediados de 2023, con alzas anuales de 0,3 y 0,1 p.p., respectivamente. En cuanto a la densidad de cotizaciones, los resultados son mixtos: los hombres subieron levemente a 64% en doce meses —su primer aumento desde noviembre de 2024—, mientras que las mujeres cayeron 4 p.p., desde un 50% en enero de 2025 hasta un 46% en enero de 2026, profundizando una tendencia a la baja que se ha sostenido los últimos meses.

En materia laboral, el trimestre diciembre 2025-febrero 2026 registró un crecimiento anual de solo 1% en el empleo, equivalente a cerca de 98 mil nuevos puestos, marcando el menor crecimiento desde el trimestre mayo-julio de 2025. Aunque este avance ha permitido seguir acortando la brecha respecto a niveles pre-pandemia —actualmente en 176,5 mil empleos por recuperar—, su composición genera preocupación: cerca del 75% de los nuevos puestos corresponde a empleo informal.

En tanto, la situación del empleo joven sigue siendo una preocupación. Los ocupados entre 18 y 34 años cayeron 2,27% en 12 meses, equivalente a cerca de 68 mil empleos perdidos, de los cuales más de 60 mil son formales. En el otro extremo, el empleo en personas de 50 a 65 años creció 2,4% anual, con el empleo formal liderando la creación por primera vez en tres trimestres. De los cerca de 59.500 nuevos puestos, alrededor de 32.500 fueron formales y casi 27.000 informales.

Finalmente, los indicadores de calidad del empleo continúan deteriorándose. Las tasas de tiempo parcial involuntario (TPI) siguen al alza, con aumentos de 3,7 p.p. en hombres y 3,2 p.p. en mujeres en doce meses, siendo esta última su mayor alza en el último año. En el segmento joven, el grupo de 25 a 34 años alcanza una tasa de 39,4%, con un incremento de 5,7 p.p. en doce meses, el nivel más alto desde 2020.

Roberto Fuentes, Gerente de Estudios de la Asociación de AFP, destaca que: “Si bien se observan avances en la formalidad previsional, la composición del empleo reciente —marcada por una elevada informalidad y una tasa de tiempo involuntario al alza— evidencia la necesidad de reforzar tanto la generación de empleo como la calidad de las condiciones laborales, con el fin de consolidar trayectorias más estables y densidades de cotización más altas.”

El Dato del Mes de esta edición analiza la proporción de ocupados que cotiza según ingreso y educación, utilizando datos de la CASEN 2024. Los resultados evidencian fuertes brechas: solo el 25,2% de los ocupados del primer decil cotiza, cifra que aumenta progresivamente hasta 93% en el décimo decil. Asimismo, completar un nivel educacional marca diferencias relevantes: terminar la educación media eleva la proporción de cotizantes en 18,3 p.p., mientras que completar la educación superior la incrementa en 13,3 p.p.

Daniela Leitch, Investigadora del CIES-UDD, señala que “Los datos de cotización por decil de ingreso revelan una brecha enorme en el acceso al sistema previsional. Que solo 1 de cada 4 trabajadores del primer decil cotice es el reflejo directo de la informalidad y precariedad laboral que afecta a los sectores más vulnerables. Estos resultados dan cuenta de la importancia de, enfocarse en políticas que apunten a mejorar no sólo la creación de empleos, sino que también la calidad de ellos, observando especialmente a los sectores más vulnerables”.

Además, añade: “El problema de las bajas tasas de cotización también tiene otras aristas relacionadas. Una de ellas es el nivel educacional. Un mayor nivel educacional se correlaciona con una mayor proporción de ocupados cotizantes, sin embargo, completar un nivel educacional parece ser mucho más importante que sólo iniciarlo, pues implica saltos en las proporciones de cotizantes mucho más grandes. Esto, pone en contexto la importancia de terminar los niveles educacionales desde el punto de vista de resultados en el mercado laboral, algo que es relevante en todos los niveles.”

El Barómetro Laboral y Previsional de marzo de 2026 obtuvo una puntuación de 36,9 sobre 100, prácticamente sin cambios respecto del resultado de noviembre de 2025 (36,7), manteniéndose en un nivel que refleja las dificultades estructurales del mercado laboral chileno a pesar de los avances en materia previsional.